lunes, 8 de agosto de 2011

ESPAÑA ES POBRE


Desde el siglo XVII, aproximadamente, los españoles vivimos como ricos gracias a ingresos "irregulares" que llegamos a considerar normales. Hoy día seguimos así, no nos enteramos que somos pobres porque no tenemos minería rica (el mercurio no se usa, las piritas son de baja ley y muy polimetálica, el carbón calienta menos que una candela de papeles...), no tenemos ganadería ni agricultura eficiente en gran cantidad, luchamos por eliminar la industria de nuestras tierras porque es fea y nos molesta, etc.
El planeta se ha contagiado de este mal y vivimos por encima de nuestras posibilidades. Acostumbrarnos a lo mucho es fácil, el paso atrás es muy duro pero necesario.
Pero para ello debemos asumir que España, fuera "chominismos", es pobre y vive muy por encima de sus posibilidades, sólo un pueblo pobre considera al turismo su principal industria y crea la ilusión en todos los ciudadanos de que atrayendo turistas a su ciudad se resolverán todos sus estrecheces, que trabajando tres meses al año viendo como otros disfrutan con nuestro sudor, nos haremos ricos. Después de varios siglos de hacerlo (y disfrutarlo) va siendo hora de colocarnos en nuestra posición. Y ojo, no digo nada de huir del turismo, ya he expuesto varias veces mi opinión: todos los sectores económicos son compatibles entre sí y necesarios para un desarrollo equilibrado. Saludos.

jueves, 21 de julio de 2011

La eólica... ¿no es renovable?


Si visitas este enlace: http://www.foronuclear.org/images/stories/recursos/publicaciones/2011/flash_de_JUlIO.pdf leerás una reseña muy interesante al respecto (página 7).
Por si tienes problemas de acceso, te pongo una copia del artículo (te recomiendo leer la publicación completa). Saludos.

viernes, 15 de julio de 2011

Menos cuentos y más cuentas


Esta es una de las frases favoritas de Bartolomé Pons (la lectura de cuyos libros recomiendo este veranito). Yo la aplicaré al movimiento que actualmente hay alrededor de los coches. Los más radicales fuerzan la situación hacia el coche eléctrico por ser el más limpio, evidentemente es el más limpio allí donde se usa porque la electricidad no produce (generalmente) residuos allí donde se emplea, sino donde se produce. Al mirar la “factura de la luz” veo que cada kWh que consumo genera cierta cantidad de gases efecto invernadero (que se distribuye por toda la Tierra) y también de residuos nucleares (de esos que no quiere nadie cerca), es decir, si mi coche es eléctrico y lo enchufo al llegar a casa, al otro día circularé muy ufano y orgulloso por mi comportamiento ecológico, pero debería pensar que cada metro que recorro ha generado gases y residuos nucleares… ¡Anda! Ahora resulta que el coche eléctrico es nuclear, se ha cumplido el sueño de Asimov. Me dirán que la electricidad será de procedencia renovable… será, será o no será, evidentemente hoy no lo es y mañana tampoco, y cuándo lo sea en este nuestro primer mundo civilizado, no lo será, con toda seguridad, en aquellos países donde producen las materias primas e incluso los componentes de mi vehículo. Sólo cuando agotemos los combustibles fósiles y nucleares no tendremos más remedio que emplear 100% renovables, y para eso falta mucho todavía. Yo, como pretendo ser pragmático, opto hoy por el coche híbrido (sin abandonar el eléctrico para ciertos usos), que según mis cuentas, hoy, mañana y pasado mañana es la forma más eficiente (ecológica) de mover un coche, ya incluso los hay diesel. Y pregunto, ¿no podrían los gobiernos obligar el uso de híbridos-diesel/gas a los transportes? ¿La filosofía europea no es obligar a todo el mundo a emplear la Mejor Tecnología Disponible? Será que no me entero de la verdad, porque no hay peor mentira que la construida con retazos de verdades.

martes, 28 de junio de 2011

120-110-120-¿¿??


Yo, personalmente, y aunque sé que no coincido con mucha gente, prefiero el 110km/h en autopistas por lo que significa. La seguridad y el ahorro energético deben primar en los días que corren. Exigimos a nuestras empresas el máximo de seguridad, que se gasten lo que sea necesario. Exigimos a los gobiernos que mantengan nuestras calles y casas seguras, cueste lo que cueste. Exigimos, exigimos y exigimos, pero ¿qué damos?; nada, eso es lo que damos. Por nuestra seguridad y la de los demás 110 es mejor que 120, en cuestión energética y de desgaste de material (los frenos y los demás componentes del vehículo sufren menos) también es mejor. A cambio sólo se nos pide bajar un poco la velocidad. El aburrimiento es una sensación muy personal, y yo voy igual de aburrido por las autopistas a 120 que a 110, si fuera a 200 notaría la diferencia, o si fuera a 60 también. Ya lo he dicho varias veces, la energía que lleva un vehículo es proporcional al cuadrado de la velocidad, es decir, que si con 110 tenemos 12100 puntos de energía para matarnos, a 120 son 14400, es decir, casi un 20% más de posibilidades. Y el consumo de petróleo, ya se nos está olvidando que es un recurso escaso y finito y que su combustión genera CO2, ese gas al que culpamos del Cambio Climático. Exigimos que las grandes (pequeñas y medianas) empresas adopten medidas para disminuir la emisión de gases efecto invernadero, pero cuando esas medidas las tenemos que tomar nosotros (parar el aire acondicionado, gastar dinero en mejores sistemas de aislamientos… bajar la velocidad a 110… sólo 10km/h, sólo 10) no estamos dispuestos a ello y forzamos a los políticos a que vuelvan a colocar el 120. No tenemos un pueblo obediente, sino unos políticos obedientes que nos dan lo que pedimos, mientras tuvieron dinero hasta esto nos dieron. Nuestro pueblo, yo, somos/soy un ecoegoista, un ecohipócrita, un ecolojeta que sólo exige, exige y exige, pero que no da. Espero que algún día la educación y la falta de petróleo cambie nuestra actitud. Saludos.

sábado, 11 de junio de 2011

Sin Comentarios.

http://www.libertaddigital.com/sociedad/greenpeace-admite-que-mienten-sobre-el-deshielo-del-oceano-artico-1276368243/

jueves, 9 de junio de 2011

NERÓN, PEPINOS-HAMBURGO E INDUSTRIA-HUELVA


Una alemana de poco seso y mucho poder decidió, ante la incapacidad de solucionar sus problemas, acusar al pepino andaluz de ser la causa de la muerte y enfermedad de personas en su ciudad. Inmediatamente hemos saltado todos los andaluces (y españoles) ante semejante canallada. Su incapacidad al determinar las causas de un problema dentro del ámbito de su responsabilidad (la salud) le hizo coger el camino corto y fácil: buscar un cabeza de turco.
Es algo que ha ocurrido toda la historia y tenemos ejemplos famosos como el de Nerón al acusar a los cristianos del incendio de Roma, el populacho (todos somos populacho en algún momento) sólo quiere que se le señale con el dedo sobre quién cargar las culpas de sus penalidades y frustraciones.
Huelva no ha sido, ni es, ajena a este problema. Hace años, cuarenta, la salud de Huelva era la peor de los andaluces (a principios del siglo XX era la mejor). Han venido profetas de fuera acompañando a onubenses (nacidos o no aquí) de poco seso y mucho poder (vaya, como la alemana) que han estado buscando los culpables de este problema. Todas las personas, frustradas en algún momento por la muerte de un ser querido (y digo todos porque yo también), hemos querido que se nos señalara al culpable y estos personajes señalaron, sin pudor ni vergüenza, a la industria onubense como la culpable. Un simple análisis ha bastado para dejar claro que los pepinos andaluces no son los asesinos, pero será que en Alemania el tema de que los análisis son de fiar (aunque se hagan en España) y en Huelva no. Aquí se han realizado cientos (varios miles) de análisis, docenas de estudios (Universidades, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Consejo de Seguridad Nuclear, EURATOM, Escuela Andaluza de Salud Pública… son demasiados) que dicen dos cosas muy claras:
Primero: curiosamente desde hace cuarenta años (coincide con la llegada de la industria) la esperanza de vida de los onubenses ha subido más que en cualquier otro lugar y la mortalidad es donde más ha descendido. Puede parecer lo contrario por lo que dice esta política alemana (perdón, estos onubenses que aman con locura a su tierra), pero los números no engañan y están ahí. Por favor, hay que mirar todos los números, no sólo los que a Nerón (perdón de nuevo, estos onubenses ya nombrados) les interesa.
Segundo: la industria onubense no vulnera la legislación europea y, como ejemplo, los fosfoyesos no son peligrosos, no son radiactivos… digan lo que digan, esta vez no me equivoco, esos onubenses ayudados por los salvadores de la Patria que vienen de tierras lejanas en avión (que no contamina), en barco (de vela y remos supongo y construidos con maderas de bosques ecológicos) o a pie (hasta la diligencia admito)… vuelvo a suponer.
Estoy de alemanas, onubenses y ayudantes de lengua rápida, seso corto (o demasiado largo) y dañinos a más no poder, hasta la misma coronilla. Sólo deseo que vivan lo suficiente para poder pedirles responsabilidades por tanto daño como causan. Lo del pepino son varios cientos de millones de euros y miles de jornales, ¿cuánto vale el daño de pasear el nombre de Huelva por el lodo de Europa cargado con las cadenas de la mentira? Es hora de hacer números. Saludos.

IV Premio Jerónimo de Ayanz


Se entregaron los IV Premios Jerónimo de Ayanz, algo que me alegra al ver como, a pesar de la Crísis, contínua vivo este Premio que considero es termómetro de nuestra sociedad. Una sociedad que le da la espalda a la "i" para quedarse sólo en la I+D está llamada al fracaso y la ruina. Europa ha sido una gran I+D (sólo pensemos en los transgénicos o el CD), otros incorporan la "i" y se ponen las botas (USA, Japón, China...). El espíritu de Jerónimo de Ayanz era el uso práctico de los conocimientos, pero prácticos de verdad, menos soñar como hacia Leonardo y más poner tornillos y construir las innovaciones. Jerónimo encarna el perfecto tecnólogo (hombre de "técnica y experiencia, ciencia y conciencia").
Enhorabuena a los premiados y especialmente a todos los participantes, más que en el deporte, en este tema si que es importante participar. El año que viene más y mejor. Por cierto, el año que viene la entrega de premios será en el Instituto Pintor Pedro Gómez, porque como en Eurovisión, quién gana la organiza el año siguiente. Saludos.