martes, 27 de enero de 2009

Juan Pedro Bolivar-Fosfoyesos-Mesa de la Ría

Desde aquí doy mi apoyo a este científico que por ser riguroso, claro y rotundo en sus estudios y declaraciones sobre los fosfoyesos ha tenido que sufrir en sus carnes el acoso y la ruindad de ciertas personas que sólo persiguen la desaparición del Polo Industrial de Huelva. Quizás todos los trabajadores del Polo, entre los que me encuentro, deberíamos plantearnos denunciar también a todos aquellos que un día tras otro nos acusan de cometer delitos sanitarios y ambientales. ¡Ánimo Juan Pedro! porque la ley ha demostrado que la justicia la tenías de tu parte.

viernes, 23 de enero de 2009

CENTRALES NUCLEARES

Cuando se habla de la energía nuclear se contemplan multitud de parámetros y puntos de vista (económicos, medioambientales, sociales, etc.) pero nadie habla del Patrimonio del Conocimiento. Este patrimonio consiste, en este caso, en los conocimientos prácticos que no están recogidos en libros o manuales y que los trabajadores de las centrales nucleares han adquirido a lo largo de los años por propia experiencia y la de sus “maestros”, es decir, pura “tecnología oral”. Si se opta por descartar la energía nuclear tendremos que aceptar que el futuro retorno a ella implicará depender nuevamente de personal extranjero para su funcionamiento, error muy repetido en la historia de España, al no tener personal preparado para estas instalaciones. Creo que es un punto, uno más, a tener en cuenta cuando se trate este tema y quizás convenga mantener activa al menos una central donde poder formar técnicos y operarios para un futuro retorno a la energía nuclear, lo cual ocurrirá sin duda alguna. La NCR en USA ha destinado 20 millones de dólares para formar personal técnico en la industria nuclear, ¿ejemplo a seguir o craso error?. El tiempo nos dará la respuesta.
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lunes, 19 de enero de 2009

SEGURIDAD... LO PRIMERO

Tengo un hijo universitario y otro en bachiller, y yo mismo, a mis cuarenta y muchos años sigo estudiando para no perder comba y he podido comprobar a lo largo de los años que aunque las cosas van mejorando (y cuando se sube el nivel de estudios más) estamos muy lejos de poder sentirnos satisfechos. Así, son pocos los Centros Educativos que cuando hacen sus presupuestos (folios, teléfono, luz, calefacción, etc.) incluyen un apartado para Prendas de Protección Personal, cursos de seguridad, socorrismo o extinción de incendios para su personal y/o alumnado, etc.
Si desde el colegio los futuros trabajadores se acostumbran a ponerse las gafas de seguridad, guantes apropiados, pantallas faciales, etc. y además se habitúan a seguir unos protocolos y procedimientos de actuación de seguridad en el manejo de herramientas, productos químicos o en caso de accidentes o incendios, creo que conseguiremos, de aquí a pocos años, bajar realmente la tasa de accidentabilidad laboral tan alta que tenemos en España porque resulta, curiosamente igual que en la accidentabilidad vial con los coches, que más del 90% de los accidentes de trabajo son directamente achacables a comportamientos indebidos de los trabajadores, y el resto, entre los que podemos incluir el incumplimiento de las empresas en sus deberes, lo corregirán los mismos trabajadores que no trabajarán sin las medidas adecuadas de seguridad. Es cuestión de Educación y ni tan siquiera es necesario ampliar el horario lectivo o crear nuevas asignaturas, sólo cambiar la actitud de los Consejos Escolares para que cambie el comportamiento de los futuros trabajadores y acabar con la sangría que cada año nos asola.
Por cierto, no sólo en el trabajo, sino que también se crearía un ambiente de seguridad en casa, donde los accidentes superan con creces a los laborales y a los que nadie tiene nunca en cuenta (subirnos a una silla en vez de una escalera, manejar cuchillos afilados sin guantes, utilizar lejía o agua fuerte sin gafas ni guantes apropiados, etc), ¿quién tiene un extintor en casa y sabe manejarlo?.

PEDRO JUAN DE LASTANOSA

Natural de Huesca (1527-1576), fue con toda seguridad el autor del libro “Los Veintiún Libros de los Ingenios y de las Máquinas” que durante muchos años se atribuyó a Juanelo Turriano y que cuando se empezó a dudar de su autoría se le atribuyo a un “pseudojuanelo” que finalmente resultó ser Lastanosa y que consiste en un tratado de hidráulica en 473 folios con más de 500 figuras. Trata ampliamente de baños, canales, presas, molinos, etc.; estando inconclusa, posiblemente por la repentina enfermedad y muerte de Lastanosa. En el se recoge lo más avanzado de la época en el conocimiento de estas materias aunque con un enfoque muy empírico y refiriéndose continuamente a otras fuentes y autores. Es uno de los libros más importantes en la historia de la técnica que existe en el mundo y todavía no se le ha hecho el reconocimiento del enorme valor que posee.
Fue discípulo y sucesor en el puesto de ingeniero hidráulico en Italia del también aragonés y amigo suyo, Girava, autor de un libro sobre molinos e instrumentos de agua muy apreciado en la época. También entre ambos tradujeron del latín un tratado de Oroncio Finé sobre Geometría Práctica siendo personas de una gran erudición. Así Lastanosa, que descendiendo de una familia noble no pudo ser caballero al no ser el primogénito, parece que estudió en varias Universidades (algo dudoso porque no llegó a graduarse) teniendo un amplío conocimiento en todas las ramas del saber, lo que entendemos hoy día por un hombre del Renacimiento.
Felipe II lo contrató como experto en fortificaciones y fábricas, incluidos los molinos. Tenemos conocimiento de algunas de las máquinas ideadas por él gracias a las patentes obtenidas por privilegio real, como también se tiene constancia de que escribió varios textos, el más importante de ellos el que ya hemos citado y que fue atribuido a Juanelo durante muchos años. En este escrito se emplean conceptos físicos y matemáticos que tardarían muchos años en volver a emplearse, así como un nivel de matemáticas inusitado para el momento, explicándose varios inventos (sobre todo molinos) desde el punto de vista teórico y práctico.

BENITO DE MORALES

Benito de Morales nació en Sevilla y es uno de los grandes desconocidos en nuestra historia a pesar de haber sido uno de los mejores ingenieros españoles del Renacimiento y una persona de peso en la Corte. Fue el maestro de la aceña de Martos en 1570, construyó molinos y batanes en dicha aceña e informó sobre el daño que esta aceña había hecho a la de San Julián, del Cabildo de Córdoba. Fue ayudante de Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial, y se encargó, junto al citado Herrera, Turriano, Cruzat y otros, de realizar un informe sobre el trabajo que el ingeniero Juan Francisco Sitoni estaba realizando en la acequia del Colmenar ya que se le habían encargado las obras de ingeniería hidráulica de los jardines del Palacio de Aranjuez. Para ello empleó un nivel de su invención mucho más exacto que los existentes hasta el momento y propone un trazado distinto al de Sitoni al que destituyen después de los informes citados para que la obra se haga según el diseño y recomendaciones de Benito de Morales.
También tiene en su haber la invención de una depuradora de agua, la “máquina del agua clara”, de la que nada sabemos porque mantuvo siempre el máximo secretismo sobre su funcionamiento, aunque consta que empezó a funcionar en 1572 sin problemas, superando todas las pruebas a las que fue sometida.
A él se deben obras de ingeniería civil como los puentes de Alconétar y Boecillo y el abastecimiento de aguas a Valladolid.
Pero donde destacó es, como hemos visto, en sus conocimientos de hidráulica que le permitieron, además de lo visto, construir molinos en Aranjuez y varias obras importantes en esta materia. La más curiosa posiblemente sea los cenadores que diseñó para Aranjuez en el centro de unos estanques al que se accedía a través de un pasillo que se inundaba una vez estaban los invitados en el cenador, convirtiendo a este en una isla en medio del estanque.

LÍMITES DE VELOCIDAD

Estoy sorprendido, por no decir escandalizado, por escuchar o leer en prácticamente todos los medios de comunicación (prensa, radio y TV) una crítica continua al límite de velocidad en las autopistas a 120km/h .
Estoy escandalizado porque los medios de comunicación deben incitar a cumplir la ley y no a violarla, sobre todo una ley que sólo pretende disminuir el vergonzoso número de víctimas que tenemos en la carretera. Evidentemente la mayor parte de las personas que dan estas opiniones no han tenido el detalle de hacer unos simples cálculos que os muestro a continuación y que justifican con creces la existencia de los límites de velocidad.
La energía con la que un coche se estrella es proporcional al cuadrado de la velocidad, es decir; inventemos una unidad de energía que se va a llamar P (que es la letra inicial de la posibilidad de matarte en el accidente), y definámosla como la energía que lleva un coche que se accidenta a 1km/h, pues bien, a 50km/h este coche llevará una energía de 2.500P, a 100km/h 10.000P, a 120km/h 14.400P y a 160km/h 25.600P. Aclarando ideas, a 160 tienes casi el doble de posibilidades de matarte que a 120, así de simple.
Además, cuando algunos columnistas, tertulianos y locutores dicen que ¿porqué no se puede ir a 160 por una autopista despejada en un día claro? no saben, supongo, que un obstáculo en el camino (animal, retención, objeto caído desde un camión, etc.) aparece cuando y donde menos te lo esperas y por tanto debes tener el mayor espacio posible para frenar, porque si el obstáculo aparece cuando tienes el espacio justo para frenar a 120 y vas a 120 no pasa nada; pero si vas a 160, en el momento del impacto, tras gastar el espacio que te hubiera bastado a 120, todavía vas a más de 100km/h, y pasas de tener cero posibilidades de matarte a tener 10.000.
Todo esto sólo desde el punto de vista de la seguridad, pero desde el punto de vista medioambiental un coche a 160 hace muchísimo más ruido que un grupo de coches a 120 y además gasta bastante más combustible, con lo que emite más CO2 a la atmósfera y empeora el efecto invernadero, algo que parece que sólo es culpa de las centrales térmicas y las grandes industrias y que en verdad depende también de cosas tan simples como ajustar bien el aire acondicionado o apretar más o menos el pedal del acelerador.
Bueno, espero que estos simples cálculos ayuden a algunos a no hablar sin pensar y que los creadores de opinión pública no animen al incumplimiento de las leyes, sino a su respeto y cumplimiento.

sábado, 27 de diciembre de 2008

La máquina de vapor la inventó un español (Jerónimo de Ayanz).

Jerónimo de Ayanz vivió desde 1553 a 1613 y fue un personaje que ni la imaginación ha conseguido emular. En un siglo, el de Oro, en el que abundaban en España los artistas y los militares, este hombre fue artista, militar, científico, ingeniero y político. Cuando se lee la biografía que Nicolás García Tapia escribió sobre él no se comprende como no ha sido llevada su vida a la gran y pequeña pantalla, supongo que porque quien la viera pensaría que era pura ficción. Y como muestra pasaré a enumerar sólo algunos de sus inventos patentados en septiembre de 1606 y otros quehaceres ya que es el caso más atípico de todos al tener procedencia noble y ser Caballero de la Orden de Calatrava, teniendo dos encomiendas que le rentaban sustanciosos beneficios además de los que recibía por sus puestos en la corte, por su familia y por sus negocios e inventos, a los que debemos añadir los ingresos que obtuvo al emparentar por boda con una rica familia murciana por dos veces, ya que al morir su primera esposa se casó con la hermana de la difunta. Sin embargo, en vez de entregarse a la relajación y el disfrute de las rentas, Jerónimo despliega un sin fin de habilidades y trabajo que todavía hoy parecen increíbles.
Además de poeta, pintor (elogiado por Pacheco, el suegro y maestro de Velázquez), cantante (con una impresionante voz de bajo), luthier y músico (Lope de Vega alude a él en sus escritos), fue gobernador de Murcia y de Martos, auspiciando la creación de la Base Naval de Cartagena con parte de la flota de galeras que estaban en Barcelona y poder luchar contra la piratería de la zona, entre otras medidas que tomó durante su mandato.
Como militar era temido por los ejércitos contrarios dada su fuerza y valor participando prácticamente en todas las campañas en las que España estuvo metida en esos años. De su fortaleza baste decir que fue llamado el Hércules español.
Fue Administrador General de las minas del Reino de España, visitando todas las de la península para solucionar sus problemas y ayudando a las de ultramar (Potosí sobre todo) a distancia. Sus escritos sobre el tema y las soluciones que propuso para resolver los problemas planteados entonces tienen vigencia todavía hoy.
Inventó destiladores de agua marina, la transmisión cardan, submarinos, campanas de buceo, escafandras de buceo, el aire acondicionado, el eyector de vapor, básculas para “pesar la pata de una mosca”, equipos para medir el rendimiento mecánico, desaguadoras de minas empleando las mismas aguas contaminadas pero impidiendo su evacuación al exterior, molinos de sangre, molinos de rodillo, molinos de viento, molinos de barcas acoplados a norias, bombas de husillo, bombas de achique de barcos, hornos especiales para metalurgia con especial atención a la ergonomía, rendimiento y mejoras ambientales diseñándolos así “porque el humo ni la lumbre no den pesadumbre a los que trabajan”, etc. Descubrió la declinación magnética de la brújula (nordestear decía Jerónimo), diseñó las primeras presas de arco y bóveda, etc.; y aunque cualquiera de los ya citados daría para un libro el sólo, citaré dos con más detalle:
-Traje de buzo: En agosto de 1602, ante el rey Felipe III, un buzo provisto de un traje diseñado por Jerónimo de Ayanz estuvo más de una hora andando por el fondo del río Pisuerga a su paso por Valladolid, exactamente el tiempo que tardó el rey en aburrirse y ordenar que subiera, porque el buzo manifestaba estar perfectamente y poder continuar la hazaña. El equipo no consistía sólo en el traje realizado de forma específica para impedir la hipotermia del buzo, sino también el sistema de alimentación de aire de refresco al buzo, ideando incluso una “manguera” construida con tramos cortos de tubos de cobre con uniones articuladas. No existe en el mundo ningún registro anterior de tal proeza.
-Máquina de vapor: Siempre hemos leído en los libros de texto y las enciclopedias la disputa franco/británica por atribuirse la paternidad del invento que marcó el inicio de una nueva era, nunca los españoles habíamos entrado en la lid con fuerza ni razón, pero ahora lo hacemos para ganarla porque en la patente registrada y archivada en Simancas en septiembre de 1606, hace más de 400 años, se explica una máquina de vapor ideada por Jerónimo de Ayanz para desaguar las minas usando la fuerza del vapor. La máquina se describe hasta el más mínimo detalle constructivo y estudios posteriores han demostrado su viabilidad y funcionalidad. Este hito histórico no ha sido reflejado en ningún libro de texto y va siendo hora de que ocupe su lugar en dichos libros y que nuestros estudiantes cuando estudien historia, aunque cada vez se estudie menos historia, sepan que la máquina de vapor nació en España en 1606. Y de paso también va siendo hora de que este hecho se reconozca y sepa más allá de nuestras fronteras y por fin se coloque a los inventores españoles donde se merecen y demostrar que si en el siglo de Oro en España nacieron los mejores pintores, escritores y artistas del mundo, los tecnólogos e inventores de entonces no tenían nada que envidiar a los de otros países. De hecho la máquina de vapor de Savery es “un calco” de la de Jerónimo de Ayanz a la que aplica la aspiración, algo que no funcionaba bien al no tener condensador separado. Jerónimo de Ayanz conocía este problema y por eso la alimentación de su máquina de vapor se hace desde una altura superior, es decir, la de Jerónimo de Ayanz es superior a la de Savery ya que además contempla colocar varias máquinas en serie.